Tal vez no sea una historia Danna, ni Crisda, ni una historia que pueda llamar la atención a primera vista. Lo que yo pretendo al contaros la 'historia' de una fan con Daniel, es que cada una os pongáis en su lugar y os dejéis llevar por mis palabras, pensando que la protagonista sois vosotras, que vosotras sois las que vais a vivir esto con Daniel, y que si el dice 'Te quiero, Marina' (Marina es el nombre de la protagonista) vosotras penséis que dice 'Te quiero, Sara';'Te quiero, Rocío';'Te quiero, Laura'; etc. Allá donde ponga 'Marina' poner vosotras vuestro nombre, y disponeos a vivir una historia preciosa con Daniel porque.. ¿quién dijo 'imposible'?

martes, 26 de junio de 2012

CAPÍTULO 2.


El viaje de vuelta transcurrió sin una palabra entre nosotros. Lo único que mi madre me dijo fue ‘¿Llegaste bien?’ pero no lo contesté, no porque no se lo merece... ¿Qué clase de madre deja a su hija sola en una ciudad que no conoce? Aunque si te paras a pensarlo, gracias a ello pasó todo lo de Dani… En fin, estoy muerta de sueño, apenas he dormido dos horas.. Me pongo los cascos y me echo a dormir, al ritmo de ‘Hey Soul Sister’ de Train.

Año y medio después.

Estoy en mi habitación, recogiendo mis cosas. Nos os podéis imaginar cómo ha cambiado mi vida desde aquel día de Marzo. No me hablo con mi madre, y ahora vivo en casa de mi padre. Ya no soy la ‘niña consentida de mamá’. Este año me he matado a estudiar, ¡y he conseguido nota para ir a Madrid a estudiar periodismo! Cuando vivía con mi madre me pasaba las tardes tocando el piano y cantando, tal vez os lo debía de haber comentado antes, pero ya lo he dejado. Ella era la que me enseñaba y desde que nos peleamos no le veo sentido a eso de tocar el piano. Ahora, dedico casi todo mi tiempo libre a mi otra pasión la fotografía, mi padre me regaló hace poco una Cannon y me paso día y noche sacando fotos a todo lo que pillo. Ya no soy como antes, lo noto. Físicamente, sigo más o menos igual. Ahora tengo un pirsing en la nariz y tal vez esté un poco más alta. ¡Hombre! Si es que cumplí los 18 hace unos meses, así que prácticamente estoy más cerca de los 19. Me he sacado el carnet del coche y tengo un Mini color amarillo, el que desde siempre me ha gustado. ¿Chicos? Mmmm.. no, gracias. En este tiempo tuve una relación con uno, pero claro no es Dani… Hablando de Dani ¿qué es de él? Otra Movida terminó, y ahora está haciendo ‘Guasap’ y para sorpresa de todos, el programa lleva en antena casi un año, con gran audiencia y yo para variar, lo sigo a diario. Porque sí, sigue siendo mi ídolo y el motivo de mi sonrisa. Pero volviendo a este mismo instante, estoy recogiendo mis cosas y es que me marcho a Madrid  ya, en nada empiezan las clases y me tengo que instalar. Ya os dije que mi familia tenía dinero, así que mi padre me ha alquilado un pisito pequeño, pero acogedor en el que viviré sola todo este tiempo. Según él, para que no me distraiga, no sé yo que es peor. Bueno, por lo menos confía en mí… Lo que peor he llevado este año y medio ha sido la distancia con mi hermana, ya sabíais lo importante que es para mí, y desde que me peleé con mi madre apenas me deja verla. Pero siempre llevó en el monedero un dibujo que ella me hizo, en el que sale Dani, ella y yo. Que tierno. Estoy guardado las últimas cosas en las cajas, aquí meteré algunas fotos que quiero llevar. ¡Ay! Una se me ha caído al suelo. La recojo, es la que me eché con Daniel ese día, lo quiero volver a ver, ojalá sea pronto…
-Papá ya estoy lista. ¿Nos vamos? –le pregunto.
-Si cielo, termino de cargar estas cajas y ya estoy.
Mi padre va a llevar el camión con las cosas para mi piso, yo iré en mi coche. Mi madre ni siquiera se ha despedido de mí ¿sabéis? Y eso duele, pero a ella le da igual, con deciros que su hijo con el Carlos ese está durmiendo en mi habitación. Demasiado.
De mi pueblo a Madrid hay unas cuantas horas de por medio. Fundí el tiempo en mis pensamientos y con Pereza de fondo caí. ¿Y por qué no voy de público a Guasap? De esta manera lo podría ver ¿Por qué no?
Cuando paramos a comer, busqué con mi móvil el número de teléfono. Buagh. Las blackberrys son una mierda. ¿Cómo es posible que tarde tanto en pillar señal? Por fin consigo el número y llamo, estamos a Lunes… iré el Jueves. Ya que los viernes no hacen programa. Voy a ir sola, total, no conozco a nadie en Madrid y hasta que la semana que viene no empiece la universidad será casi imposible que me relacione con la gente.  Estos días pienso pasarlos para conocer Madrid y arreglar el piso, pasar un tiempo sola creo que me vendrá bien.
-¿Diga?
Después de preguntarme los datos, me confirma que puedo ir el jueves ¡genial! Las ganas de volver a verle aumentan conforme voy llegando a Madrid. ¿Se acordará de mí? Lo dudo mucho. Hace bastante tiempo ya, aparte tiene muchísimas fans. Pero todo es posible ¿no?
Los días anteriores al jueves, tuvieron una mezcla de nervios y cosas que hacer. El miércoles por la mañana ya tenía todo el piso listo y las cosas para la universidad, compradas y preparadas. Así que esa tarde salí de compras, ¿tendré que ponerme guapa para mañana no?
Llegó el día, jueves. De lo nerviosa que estaba apenas comí y dormí en todo el día. A las 5.00 ya empecé a arreglarme. Ni idea de que ponerme. Como todavía hace calor, me pongo unos pantalones azules pitillo y una camisa de volantes blanca con unas sandalias. Creo que voy bastante bien. El pelo suelto, para no variar. Que poco acostumbrada estoy a estar por las calles de Madrid, me costó años encontrar los paltos de 4. Pero ya estoy aquí y el programa está a punto de empezar. Me llaman, el hecho de ir sola me da bastante vergüenza… ‘Es Daniel, Marina. La vergüenza no vale para nada cuando se trata de tu ídolo’ pensé. Sentada en primera fila, no podía ser menos. ¡Empieza, empieza! Y él ya está ahí, junto a Flippi. Qué guapo por favor, parece aquel día de Marzo. Él, yo… bueno, yo y cerca de otras 50 personas. Ya no es solo el hecho de que no se acuerde de mí, traigo la foto que nos echamos para dársela; ¿se parará a hablar conmigo siquiera? Obviamente, yo no era consciente de lo que en esas horas próximas iba a pasar.

domingo, 24 de junio de 2012

CAPÍTULO 1.


*Pi-pi-pi-pi-pi* Apague el despertador ¿Cómo es posible que ya sean las 8.00? Tengo que ponerme a arreglarme ya, Málaga me espera; y con ello mi ídolo. Joder que nerviosa estoy, es la primera vez que le voy a ver. Me levanto rápido de la cama, voy al baño, me lavo la cara y empiezo a arreglarme. A pesar de tener el pelo liso me doy un poco con la plancha, tengo que estar perfecta. Y os preguntaréis ¿quién soy yo? Mi nombre es Marina, tengo 17 años. Los  ojos verdes y el pelo liso y largo. No soy muy alta pero aparento mi edad.  Vivo en un pueblecito perdido del mundo, que no creo ni que merezca la pena mencionar. Allí es imposible que Daniel venga con el Rechace Imitaciones, así que para no variar la ‘niña consentida de mamá’ ,como se piensan que soy, ha conseguido convencer a su madre para que la lleve a verle. Mi familia, por suerte, tiene dinero. Vivo en una casa grande con mi hermana, mi madre y su novio.  Mis padres se divorciaron hace unos años y él vive dos casas por encima de la mía, por lo que le tengo cerca.  Mi hermana tiene 4 años, su nombre es Tamara; y a pesar de que no entiende los chistes, ve Otra Movida todos los días conmigo, estamos muy unidas. Mi madre se casó hace un par de años con Carlos, y ahora está embarazada. Mis amigas piensan que estoy loca, pero ellas no entienden lo que me da Daniel. Noto que alguien me llama por la espalda, es Tamara, que me saca por un momento de mis pensamientos.
-Hola pequeña.- le dije mientras le acariciaba el pelo, es preciosa. Tiene los ojos verdes como yo, pero en cambio ella es rubia y tiene una sonrisa que parece que te puedas perder en ella.
-¡Hoy vas a ver a Dani, Marina! ¿Estás contenta?
-Muchísimo… ¡que ganas de ir! Sólo me da pena que no puedas venir conmigo enana.
-Te llamaré desde el móvil de papá y me cuentas ¿vale? –y me sonríe, y yo me la quiero comer. Creo que no podría vivir sin ella. Se marcha de la habitación y yo empiezo a vestirme ¿qué me pongo? Después de poner el armario patas arriba me decido por unos shorts ajustados con unas medias de puntos y un jersey blanco.
-¡Maaarina! –mi madre me pegó un grito- ¡Baja ya que nos tenemos que ir!
-¡Voooooy!- Me reviso. Creo que voy bastante bien, cojo mi chaqueta de cuero negra y bajo las escaleras.  Mi madre me está esperando abajo junto a Carlos, me ha preparado una tostada para ir tomándomela por el camino.
-¿Y Marina?-le pregunto a mi madre.
-Carlos la ha dejado ya con tu padre…
-Ah… -ni se ha despedido de mí, la voy a echar de menos muchísimo, no estamos acostumbradas a estar separadas ni un día.
Después de 3 horas de viaje.
-¡Por fin estamos en Málaga! –dije.
-Sí cielo, vamos a comer por aquí cerca y hacemos hora para ir al teatro –me contestó mi madre.
El tiempo pasó lentísimo, no veía el momento que llegasen las 23.00 de la noche y poder verle, disfrutar de él y no parar de sonreír.
Miro el reloj, las 22:50 y Daniel sin aparecer… llevo esperándole desde las 21:00 y el espectáculo empieza a las 23:00 ¿dónde estará?
22:55. Llega un coche, alguien se baja… ¡Ay, es él, es él!  Me acerco, le doy mi carta pero se tiene que ir rápido ‘Tengo prisa lo siento’. Me acerqué a mi madre, y me eche a llorar. Es él joder, es él.  23:00 empieza el espectáculo, creo que este es imposible de describir, no hay nada que pueda decir que explique el dolor de tripa que cogí al no dejar de reír. Esta vez en cambio, el tiempo se pasó volando, y cuando me quise dar cuenta, ya estaba fuera.
-Marina, vamos para el hotel ya. Son cerca de las 2 de la mañana.
-¡Pero qué dices mamá! Yo no me muevo de aquí hasta tener una foto con él y sin haberle dado un abrazo.
-Es tarde ya cielo, y tenemos que madrugar mañana para volver…
-¡Por favor mamá! Que es mi ídolo…
-Bueno, esperamos un rato ¿vale?
-Gracias.- me acerco y le doy un beso. Seguro que en nada Carlos empezará a protestar. No os he comentado la relación con mi ‘padrastro’, sinceramente no existe. Paso de él y de todo lo suyo. Le ha comido la cabeza a mi madre y desde que está con él no es la misma. A veces pienso que me han cambiado de madre y yo no me he dado cuenta. Ella hace siempre lo que él quiere, y pone sus caprichos por delante incluso de nosotras.
3:00 de la mañana.
-Marina, nos vamos. Tu madre está embarazada ¿recuerdas? Necesita descansar. –dijo Carlos. ¡Vaya! Por fin ha abierto la boca. No había dicho palabra en todo el día, qué manera tan sofisticada de decirme que no lo hacía ninguna ilusión traerme a verlo, pero luego bien que se ha reído con el espectáculo.
-Mamáaaaaa… por favor… -le digo mirándola.
Ella pone cara de ‘venga vale’, pero ya está ahí el imbécil de su novio para fastidiarlo. –Miriam, lo siento, pero yo no puedo permitir que estés más tiempo de píe, no va a ser bueno para el bebé.
-Yo me puede sentar en ese banc…
-¡Qué no! –le corta él –que ya bastante has hecho por la niña y además ¡si apenas queda gente!
-Mamá, si os vais yo me quedo. Sé llegar perfectamente al hotel y duermo yo sola en una habitación, recogeré la llave de recepción y me acostaré, no pasará nada de verdad.
-No te vas a quedar sola aquí, y Carlos tiene razón… Nos vamos.
Ale, había tardado en hacer lo que el muchacho quiere. Venga ya… yo pensaba que cumplir sueños era más fácil, solo quiero un abrazo joder.
-Venga Marina, ya has escuchado a tu madre.
-YO NO ME VOY DE AQUÍ SIN UN ABRAZO SUYO ¿VALE? QUE ME QUEDO SOLA, QUE OS VAYÁIS ADIÓS.
-MARINA, QUE TE VIENES CON NOSOTROS Y PUNTO. O SINO SI QUE VA A SER LA ÚLTIMA VEZ QUE LE VEAS.
-Por lo menos esta vez merecerá la pena, que asco en serio. La manera que tiene de controlarte el tío este. No me creo que vayas a darle el gusto de iros, sabiendo lo feliz que me harías.
-Marina, Carlos no me controla no digas eso.
-¿QUÉ NO? SI CASI  NO PUEDES SALIR DE CASA SIN ÉL, ¡VENGA YA! –Carlos mientras miraba expectante la situación, hombre, él no va a comentar cuando sabe perfectamente que yo llevo la razón. Le miro con cara de asco, ¿por qué se tuvo que romper mi familia?
Mi madre se acercó a mí, y cuando me quise dar cuenta me acababa de meter una bofetada. ¡Menuda reacción! Se dio la vuelta y se fue. ‘Vamos’ le dijo a Carlos y allí me quedé yo.  Que en parte era lo que quería, pero quería que ella estuviese conmigo.
4:00 de la mañana.
Dani todavía no ha salido, está haciendo cada vez más frío y apenas quedan dos personas esperándole. La calle se está llenando de borrachos y gente que duerme en los bancos o así. Y yo estoy sola. No sé qué hacer, dije que sabía llegar al hotel pero era mentira, sólo me sé su nombre ‘Hotel Venecia’, pensé que aunque dijese eso ella se quedaría conmigo. La he estado llamando, ha apagado el móvil y al cerdo de Carlos paso de llamarle. Unas lágrimas recorren mi rostro. Seguiré esperando, al fin y al cabo estoy aquí por él.
5:00 de la mañana.
 Ya estoy sola, no tengo ni idea de qué estará haciendo Dani, alomejor se ha quedado dormido… sí puede ser. Oigo la puerta, ¡alguien sale! Me acerco, es Chuspi. Se sorprende al verme -Creía que no quedaba nadie –me dijo.
-Ah, ¿es que estabais esperando a que se fuera todo el mundo? ¿Y Dani?
-No, no. Lo que pasa que Dani no se encontraba bien. Ahora sale, me ha pedido que me vaya yo ya.
-¿Pero está bien?
-Sí, sí, no tardará en salir. Aunque creo que no son horas para que una chica como tú esté por aquí.
-Lo siento, pero es que quiero cumplir un sueño.
Chuspi me sonríe. –Entonces ten cuidado ¿vale?
-Sí gracias –y le sonrío, que majo es… Ojalá Dani salga pronto, en nada empezará a amanecer.
5:15 de la mañana.
Hace rato que un hombre me mira. Está enfrente de mí y yo trato de hacer como que no lo veo. Parece que está borracho. Y yo estoy sola. Tengo miedo… ¡Daniel sal, ya!
Me despisto un poco y cuando me quiero dar cuenta está justo delante de mí. Me empieza a hablar pero yo no lo contesto. Me está diciendo guarradas, joder. ‘Oye guapa, si estás aburrida vente a mi casa…’ Otra vez lágrimas por mi cara ¿será del miedo? Si mi madre se hubiese quedado conmigo no me pasaría esto. Entonces lo escucho, la puerta se está abriendo. Me levanto y esquivo al hombre como puedo. Esté mientras sigue diciéndome cosas e incluso hace el intento de seguirme, pero está demasiado ebrio como para andar. Sí, joder, sí es él. Daniel está saliendo. Se ha cambiado de ropa y para no variar está guapísimo.
Me escucha llegar y me mira.
-Hola.-le digo mientras le sonrío. Pero no lo puedo evitar y antes de que él me conteste le planto un abrazo. Y sí estoy cumpliendo mi sueño, pero me siento triste. Me pongo a llorar, llorando en su hombro… quién lo diría. Pero él sigue sin mencionar palabra. Hasta que me separo:
-¿Estás bien?-me dice con cara de preocupado.
-¿Y tú? Chuspi me ha dicho que no te encontrabas bien, llevo toda la noche esperándote.
-Sí, ya me encuentro mejor gracias. Creía que no quedaba ya nadie.-entonces escucha como el otro hombre me sigue diciendo cosas ‘Guapa, ven que te voy a hacer un apaño…’ No se sabe cómo, pero ha conseguido levantarse.
-¡Eh tú, desgraciado. Que no te vuelva a escuchar decirle nada! –le grita. Y yo mientras estoy en una nube. Que cielo, se preocupa por mí o eso me pienso –la gente está pillada de la cabeza. ¿No te habrá hecho nada verdad? ¿Por eso llorabas?
-Sí, bueno… no, en parte.  Sé que estoy fatal ¿una foto?
-¡Claro! –Y se acerca a mí, me pasa el brazo por la espalda y yo que sujeto la cámara estoy a punto de desmallarme.
-¡Listo! –la miro- ¡Por dios que cara!-el cansancio y las lágrimas habían echado a perder todo el trabajo de esta mañana cuando me estaba arreglando.
-¡Pero si sales  muy bien! –me sonríe. Su sonrisa… su sonrisa es perfecta.
-¿Sabes dónde está el Hotel Venecia? Es que tengo habitación allí y… no sé llegar.
-¡Claro! Si quieres te llevo con el coche, no deberías de ir tú sola, ya has visto como está la gente.
-Va..va..vale. –me sonrojo. Voy a ir en su coche. Me va a llevar, todo lo malo que he pasado me importa una mierda joder.
*En el coche*
-Ya queda poco para llegar. –me dice él.
-¿Te puedo preguntar una cosa?
-Sí dime.
-Antes te he dado una carta en un sobre azul, ¿la has leído?
-¿Eres Marina?
-¡Síííííí!
-He estado leyéndola antes de salir, como me encontraba mal he aprovechado el tiempo leyendo cartas.
-Ay qué bien. Pues en ella te he puesto mi twitter y mi móvil jajaja. Para que me llames-bromeo, sé que no lo va a hacer. Pero por intentarlo.
-Hemos llegado. –me dice sonriendo.
-Muchísimas gracias por traerme de verdad.
-¡De nada! Cualquier cosa por una fan. –Otra vez esta sensación… no lo puedo evitar y le planto otro abrazo. –Gracias de nuevo –le susurro.
Salgo del coche, y entro en el hotel. Me doy la vuelta y me despido. ‘Será la última vez que le vea’ pienso. Lo que yo no sé es que el tiempo volverá a juntas su camino con el de su ídolo.