Tal vez no sea una historia Danna, ni Crisda, ni una historia que pueda llamar la atención a primera vista. Lo que yo pretendo al contaros la 'historia' de una fan con Daniel, es que cada una os pongáis en su lugar y os dejéis llevar por mis palabras, pensando que la protagonista sois vosotras, que vosotras sois las que vais a vivir esto con Daniel, y que si el dice 'Te quiero, Marina' (Marina es el nombre de la protagonista) vosotras penséis que dice 'Te quiero, Sara';'Te quiero, Rocío';'Te quiero, Laura'; etc. Allá donde ponga 'Marina' poner vosotras vuestro nombre, y disponeos a vivir una historia preciosa con Daniel porque.. ¿quién dijo 'imposible'?

lunes, 23 de julio de 2012

CAPITULO 8.


Al día siguiente.

Estoy acostada en la cama. De repente suena el móvil, el sonido me despierta. ¡Bfff! Voy tarde. Había quedado con Alberto para practicar algo con la guitarra, me va a intentar conseguir que actúe en algún bar o algo, dice que tengo talento, y yo… estoy dispuesta a probar cosas nuevas. Me duele la cabeza, estoy cansada, no he dormido apenas esta noche… ¿lo de ayer fue un sueño? Me rozo los labios. No, no lo fue. Me besó, Dani me besó. No podría describir a qué sabe un beso de tu ídolo. No sé si tengo hambre o las mariposas de mi estómago se están poniendo nerviosas de recordar lo que pasó ayer. Me levanto de la cama. Llamaré a Alberto para decirle que quedemos otro día. Quizá será lo mejor.
-¿Diga?
-Alberto, soy Marina.
-¡Ah! Dime.
-Que me he dormido y no creo que me dé tiempo.
-Pues tenemos que quedar hoy sí o sí. Me han dicho que mañana podrías actuar en un bar de aquí cerca ¿puedo ir a tu casa y te explico mejor?
-Mmmm… sí, sí.
-Estaré allí en 15 minutos. Un beso.
-Un beso. -¿15 minutos? Estoy en pijama y con unas ojeras por los suelos. Me arreglaré un poco. Unos vaqueros largos y una camiseta del monstruo de las galletas. Unas converses y lista. Me recojo el pelo con un coletero y me echo un poco de maquillaje. Bueno, estoy aceptable. Tampoco tengo que estar perfecta, no es Daniel.
Me tomo un café y me lavo los dientes, tiene que estar al llegar. *Ding, dong* Abro.
-¡Hola! –me sonríe. Dos besos.
Me empieza a explicar que el vídeo que me hizo el otro día en clase mientras cantaba lo ha enseñado en varios bares y que este aceptó. Quizá es demasiado precipitado, no tengo ni 10 canciones preparadas.
-Tú solo tocarás la guitarra en un par de ellas, en las otras lo haré yo, seré tu acompañante.
-¡Perfecto! –Me emociona la idea de cantar delante de un público, que este me aplauda y sentirme querida.  No creo que sea una gran cantante, hay millones de personas que lo hacen mejor que yo, quizá ni me merezca esta ‘oportunidad’ pero como mi madre decía (sí, mi madre) ‘’que nadie te diga que no puedes hacerlo, tú puedes llegar más alto que el cielo’’.  ¿Y por qué no…? Sí, lo haré. Cojo el móvil y escribo un sms ‘Hola. Quizá lo de vernos se pueda adelantar, mañana actúo en un bar cantando y tal, y me haría muchísima ilusión que vinieras, tú me has animado tienes que estar presente.’ Y junto con ‘Un besazo’ le añado todos los datos del bar, la hora y demás.
-¿Practicamos? –me pregunta Alberto.
-¡Vamos! –y le sonrío. Estoy feliz. *bip-bip* Un sms ‘Claro que estaré allí. Mañana nos vemos entonces guapa. Un abrazo.’ Vuelvo a sonreír.
-¿Qué pasa? –Pregunta Alberto.
-Nada, nada… ¡Vamos a ensayar ya! –pero no pierdo la sonrisa.

Sábado, cerca de la hora de la actuación.

-Voy a salir a dar una vuelta ¿vale?
-¿Ahora? ¿No habíamos quedado en que íbamos a cenar juntos?
-Sí… pero tengo que salir, cuando vuelva cenamos, no tardo de verdad.
-Mira Dani, ya sabes que precisamente bien no estamos, si prefieres irte a dar una vuelta antes de cenar conmigo… -mira, triste al suelo –tanto no me querrás.
-Cris, sabes que te quiero. Pero no hemos salido en todo el fin de semana y me apetece estirar las piernas ¿tan raro es?
-Bueno, cenamos y sales.
-Per…
-¿Vale? –y sonríe. Cuando Cris sonríe Dani no se puede negar a lo que le está pidiendo, es su debilidad desde siempre.
Así que, coge el teléfono y le escribe un sms a Marina ‘Llegaré un poco tarde, lo siento’. Enviar.

En esos instantes.

-Marina, estamos a punto de salir, vamos. –dice Alberto.
¿Cómo pretende que salga si aún no está Dani en el público? Necesito que esté él, que me de confianza.
-Marina, vamos. –me vuelve a decir, esta vez más serio. Un último vistazo, no llega. ¿Será capaz de dejarme tirada hoy? ‘Parece que te has olvidado de que sigue teniendo novia, tú no eres lo primero por mucho que te empeñes’. Y con este último pensamiento, salgo al escenario. La gente aplaude, nervios. Alrededor de 100 personas observándote, juzgándote, mirando tu forma de vestir, tu forma de cantar. El todo o nada para mí está a punto de empezar. Lo tengo que hacer bien si quiero seguir con esto… aunque ni siquiera estoy segura de ello. Empiezo a cantar, ‘Aunque tú no lo sepas’ de ECDL. Mientras miro a la puerta… No, no llega. En ese momento, en el camerino en el móvil de Marina. *bip,bip*

3 comentarios:

  1. Diooooooooooooooooooooooooooooooos, qué pasa!? Dios, que es eso que suena(será el móvil pero estoy nerviosa) tengo ganas de más, así que quiero el siguiente!
    Me ecanta!!

    ResponderEliminar
  2. Jajajaja lo mismo que ñoña_pincesa!!! Quiero el siguientee! Será Dani el que le manda el sms??

    ResponderEliminar
  3. aiosndoasdoas *-* ¿Pero como lo dejas así? e.e SIGUIENTE! jaja

    ResponderEliminar