Al día
siguiente.
Estoy acostada en la cama. De repente suena el móvil, el
sonido me despierta. ¡Bfff! Voy tarde. Había quedado con Alberto para practicar
algo con la guitarra, me va a intentar conseguir que actúe en algún bar o algo,
dice que tengo talento, y yo… estoy dispuesta a probar cosas nuevas. Me duele
la cabeza, estoy cansada, no he dormido apenas esta noche… ¿lo de ayer fue un
sueño? Me rozo los labios. No, no lo fue. Me besó, Dani me besó. No podría
describir a qué sabe un beso de tu ídolo. No sé si tengo hambre o las mariposas
de mi estómago se están poniendo nerviosas de recordar lo que pasó ayer. Me
levanto de la cama. Llamaré a Alberto para decirle que quedemos otro día. Quizá
será lo mejor.
-¿Diga?
-Alberto, soy Marina.
-¡Ah! Dime.
-Que me he dormido y no creo que me dé tiempo.
-Pues tenemos que quedar hoy sí o sí. Me han dicho que
mañana podrías actuar en un bar de aquí cerca ¿puedo ir a tu casa y te explico
mejor?
-Mmmm… sí, sí.
-Estaré allí en 15 minutos. Un beso.
-Un beso. -¿15 minutos? Estoy en pijama y con unas ojeras
por los suelos. Me arreglaré un poco. Unos vaqueros largos y una camiseta del
monstruo de las galletas. Unas converses y lista. Me recojo el pelo con un
coletero y me echo un poco de maquillaje. Bueno, estoy aceptable. Tampoco tengo
que estar perfecta, no es Daniel.
Me tomo un café y me lavo los dientes, tiene que estar al
llegar. *Ding, dong* Abro.
-¡Hola! –me sonríe. Dos besos.
Me empieza a explicar que el vídeo que me hizo el otro día
en clase mientras cantaba lo ha enseñado en varios bares y que este aceptó.
Quizá es demasiado precipitado, no tengo ni 10 canciones preparadas.
-Tú solo tocarás la guitarra en un par de ellas, en las
otras lo haré yo, seré tu acompañante.
-¡Perfecto! –Me emociona la idea de cantar delante de un
público, que este me aplauda y sentirme querida. No creo que sea una gran cantante, hay millones
de personas que lo hacen mejor que yo, quizá ni me merezca esta ‘oportunidad’
pero como mi madre decía (sí, mi madre) ‘’que nadie te diga que no puedes
hacerlo, tú puedes llegar más alto que el cielo’’. ¿Y por qué no…? Sí, lo haré. Cojo el móvil y
escribo un sms ‘Hola. Quizá lo de vernos se pueda adelantar, mañana actúo en un
bar cantando y tal, y me haría muchísima ilusión que vinieras, tú me has
animado tienes que estar presente.’ Y junto con ‘Un besazo’ le añado todos los
datos del bar, la hora y demás.
-¿Practicamos? –me pregunta Alberto.
-¡Vamos! –y le sonrío. Estoy feliz. *bip-bip* Un sms ‘Claro
que estaré allí. Mañana nos vemos entonces guapa. Un abrazo.’ Vuelvo a sonreír.
-¿Qué pasa? –Pregunta Alberto.
-Nada, nada… ¡Vamos a ensayar ya! –pero no pierdo la
sonrisa.
Sábado,
cerca de la hora de la actuación.
-Voy a salir a dar una vuelta ¿vale?
-¿Ahora? ¿No habíamos quedado en que íbamos a cenar juntos?
-Sí… pero tengo que salir, cuando vuelva cenamos, no tardo
de verdad.
-Mira Dani, ya sabes que precisamente bien no estamos, si
prefieres irte a dar una vuelta antes de cenar conmigo… -mira, triste al suelo
–tanto no me querrás.
-Cris, sabes que te quiero. Pero no hemos salido en todo el
fin de semana y me apetece estirar las piernas ¿tan raro es?
-Bueno, cenamos y sales.
-Per…
-¿Vale? –y sonríe. Cuando Cris sonríe Dani no se puede negar
a lo que le está pidiendo, es su debilidad desde siempre.
Así que, coge el teléfono y le escribe un sms a Marina ‘Llegaré
un poco tarde, lo siento’. Enviar.
En esos
instantes.
-Marina, estamos a punto de salir, vamos. –dice Alberto.
¿Cómo pretende que salga si aún no está Dani en el público?
Necesito que esté él, que me de confianza.
-Marina, vamos. –me vuelve a decir, esta vez más serio. Un
último vistazo, no llega. ¿Será capaz de dejarme tirada hoy? ‘Parece que te has
olvidado de que sigue teniendo novia, tú no eres lo primero por mucho que te
empeñes’. Y con este último pensamiento, salgo al escenario. La gente aplaude,
nervios. Alrededor de 100 personas observándote, juzgándote, mirando tu forma
de vestir, tu forma de cantar. El todo o nada para mí está a punto de empezar.
Lo tengo que hacer bien si quiero seguir con esto… aunque ni siquiera estoy
segura de ello. Empiezo a cantar, ‘Aunque tú no lo sepas’ de ECDL. Mientras
miro a la puerta… No, no llega. En ese momento, en el camerino en el móvil de
Marina. *bip,bip*
Diooooooooooooooooooooooooooooooos, qué pasa!? Dios, que es eso que suena(será el móvil pero estoy nerviosa) tengo ganas de más, así que quiero el siguiente!
ResponderEliminarMe ecanta!!
Jajajaja lo mismo que ñoña_pincesa!!! Quiero el siguientee! Será Dani el que le manda el sms??
ResponderEliminaraiosndoasdoas *-* ¿Pero como lo dejas así? e.e SIGUIENTE! jaja
ResponderEliminar