Marina lo está haciendo genial. Cualquiera dice que es la
primera vez que se pone en un escenario frente a tanta gente. Sólo se escuchan
aplausos entre personas cantando y bailando. Pero ella… está seria. Sonríe de
vez en cuando pero en señal de agradecimiento. Y no deja de mirar la puerta… toda la noche mirándola,
como si esperase a alguien. A alguien que le devolviese la sonrisa, quizá. Y no
iba muy descaminado. Porque fue empezar a cantar la última canción y abrirse
esa puerta y Marina sonreír, ¡pero qué sonrisa! Ese chico me suena… ¿no sale en
la tele? No, es imposible que alguien que trabaje en la tele venga aquí. El
muchacho se sienta al final, también sonríe.
Parece que el único que no sonríe aquí soy yo, que detrás de la
guitarra, no puedo dejar de mirarla. Tengo que conseguir que Marina se fije en
mí. No soy nada del otro mundo pero… ¿y qué? Ella es única. Ella hace que me
guste más la música, que luche por mis sueños, me hace soñar. Sí, ella es mi
sueño. Termina la canción. Todos se levantan y aplauden. Les ha encantado,
quizá yo también haya contribuido a ello, ser Alberto, el de la guitarra, no me
parece nada mal y menos si estoy a su lado.
Minutos
antes.
Dani mira el reloj. Va cerca de una hora tarde, Marina no le
ha contestado el sms ¿lo habrá visto? Acelera, le da igual si le ponen una
multa, él va a verla y va a apoyarla. La
cena con Cris se ha alargado. Ella no quería que se fuera y al final, han
acabado discutiendo, como llevan haciendo estos tres últimos meses.
-¿Alguna razón habrá para que no quieras quedarte conmigo
no? ¡No me creo que solo quieras pasear! –Gritaba ella.
-¿Tanto desconfías de mí?
-No me das motivos para no hacerlo.
Y con esta última frase, Dani se fue de la casa. ¿En serio
Cris no se fía de él? Por un momento se siente culpable. Es normal que no se
fíe, está viéndose con otra chica y la ha besado. ¿Cuánto tiempo llevaba sin
besar a otra persona que no fuera ella? Cerca de los 4 años. Ojalá pudiese
volver a esa época, cuando no tenían problemas y lo único que les preocupaba
era que no se enterasen de donde iban de vacaciones para poder aprovecharse al
máximo. Ha llegado ya. Abre la puerta. Y como si ella lo estuviese esperando,
sus miradas se cruzan. Quizá sí que lo estaba esperando. Sonríe. Y con esa
sonrisa Daniel se olvida de lo que ha pasado con Cris y se centra en ella, en
la ‘otra’. ¿La ‘otra’? ¿Se puede llamar ‘otra’ a la que te hace sonreír en
estos momentos? El chico de la guitarra le mira. ¿Le habrá reconocido? No
quiere quitarle protagonismo a Marina. Pero este pronto mira a otro lado. No,
por suerte, parece que no lo ha hecho. Se sienta. Y la observa. Está preciosa,
y su voz…
Termina el espectáculo. Y él solo ha podido disfrutar de una
canción… algo le dice que no será la última que ella le cante. La mira, ella le
hace un gesto en plan ‘espérame’ y se mete para el camerino. Curioso, por una
vez no es ella la que le espera a él. No tarda en salir, se ha cambiado. Ya no
lleva ese vestido negro ajustado que estaría poniendo malo a medio público,
entre ellos a él. Pero esos vaqueros repegados y esa camisa transparente siguen
haciendo que esté increíble.
-¿Nos vamos?
-¿Estás enfadada? Siento no haber podido venir antes…
-¡No pasa nada idiota! –Sonríe. –Acabo de ver tu sms, si no
me lo llegas a mandar… -Y le besa en la cara. Aunque se esté muriendo por
hacerlo en los labios.
Caminan separados. Pero el movimiento de sus manos hacen que
estas choquen. Marina se sonroja. Él la mira, y entonces lo entiende. Le da la
mano. Ahora sí parecen una pareja de verdad. Pero espera ¿lo son? Él sigue con
Cristina… o por lo menos eso cree ella. No le ha insinuado nada de que lo hayan
dejado. ¿Y si le pregunta?
-Oye… ¿sigue… -Pero no le da tiempo. Empieza a llover.
Lluvia. No lo puede evitar y sonríe. Le encanta la lluvia, desde siempre. Él la
mira y sonríe también. A pesar de que está lloviendo más fuerte de lo normal,
ellos siguen allí. Empapándose, agarrados de la mano.
-Parece que va a llover… -susurra ella. Él no la escucha.
Pero este momento le recuerda a una escena de su serie favorita ‘Los hombres de
Paco’.
-Está cayendo un tormentón… el diluvio universal está
cayendo. –Y sin ni siquiera verlo venir, ella le besa. Un beso bajo la lluvia.
No lo entiende, pero se hace hacer. Quería besarla desde que la vio en ese
escenario, más bien quería besarla desde que la besó por última vez el día
anterior. Y aunque él no lo sepa, ella lo besa porque sin darse cuenta, ha
dicho una frase como la de esa serie, parecía que le contestaba. ¿Seguirá con
Cris? Le da igual, el destino les ha juntado. Ahora mismo son él y ella. Bueno,
él, ella y la lluvia.