Tengo la casa hecha un desastre. Estaba casi seguro que las cartas de las fans
las tenía por aquí. Llevo horas buscándolas. Escucho como se abre la puerta de
la casa. Será Cris. Últimamente no estamos demasiado bien.
-¿Qué haces? –me pregunta. ¿Y el ‘hola’? ¿Y el beso? Ayer se
enfadó un poco conmigo por llegar a las horas que llegué. No sé creyó mucho lo
de que estuve trabajando hasta las tantas. Aunque la verdad, no sé ni por qué
le mentí, si no hice nada malo. Aparte de escuchar a una fan con muchos
problemas. Una fan preciosa, sí, pero al fin y al cabo una fan. Ni siquiera sé
la edad que tiene, pero no creo que supere los 20. ¿Qué te pasa Daniel? ¿Por
qué te ha dado tan dentro una muchacha que apenas conoces?
-¡Oye! Que qué haces. –me repite Cris.
-Estoy buscando las cartas que me escriben las fans… ¿sabes
dónde están?
-No, no tengo ni idea. –Y se va hacia la cocina. Sí sigue
enfadada, enfadada y triste. Ella triste y yo… yo buscando la carta de la fan
preciosa con su número. Me siento mal, no estoy haciendo las cosas bien con
ella. Empiezo a recoger todo lo que había puesto por medio. Ojalá pronto vuelva todo a la normalidad.
Cuando ella venía con esa sonrisa de oreja a oreja y pasábamos horas y horas
juntos. Me acerco a la cocina.
-¿Te ayudo con la cena? –me ofrezco.
-Vale, ve preparando la ensalada. –me contesta. Y me
aproximo a ella, y le doy un beso en el cuello.-Te quiero –le susurro al oído.
Ella se limita a sonreír y a seguir cortando pan. Pero, mucho a mi pesar, en mi
cabeza también está otra sonrisa, un poco más joven que la de Cristina, y llena
de vida. En cuanto termine de cenar, seguiré ordenando todo lo que he sacado,
de paso intentaré ordenar mis sentimientos. Bastante más desordenados que la
casa.
Lunes de la
semana siguiente.
Hoy empiezo con la universidad. Que nervios. Al día
siguiente de ver a Daniel, llamé al programa y me volvieron a dar sitio para
este jueves, de nuevo iré sola. Sinceramente, tenía esperanzas de que él
buscase mi número y me llamase… ¡pero qué tonta! Y es que lo pasamos tan bien…
tan agusto… ‘Va, Marina, vuelve a la realidad.’ Cojo el coche y me marcho para
la universidad, una mezcla entre ganas y miedo se me hace en el estómago. ¿Qué
me esperará allí? A lo mejor hago buenas amistades, mis amigas de mi pueblo, me
han llamado apenas dos veces, la verdad pensaba que iban a estar más tristes
por mi marcha, pero no ha sido así… aún así las quiero, siempre han estado a mi
lado y sé que si las necesito van a estar ahí. En fin, sin darme cuenta ya he
llegado. Las primeras clases estuvieron entretenidas, un poco de presentación
de los profesores, la asignatura y de lo que vamos a hacer durante el curso. De camino a otra aula, vi un cartel. ¡Anda!
Clases de guitarra. Me apetece hacer algo nuevo, una nueva experiencia. El
piano lo deje apartado por motivos obvios y la fotografía es más como un hobby.
‘¿Qué pierdes, Marina?’ A parte, conoceré gente. Así que apunto el teléfono en
mi móvil, llamaré cuando esté en casa.
Por fin termina este primer Lunes universitario. No ha
estado nada mal, ¡y mañana empiezo con las clases de guitarra! He conocido a
unos cuantos compañeros que son majos, tal vez quede con ellos en el fin de
semana. Pero yo ahora solo tengo un objetivo, el jueves. Cuatro días sin
señales de Daniel… ‘Ilusa. No sé ni cómo pensaste que te iba a llamar.’ Pero
aún así, no puedo evitar pensar en él, y en esa conversación. Pensar en su
sonrisa. Sonrío. Ahora cenaré y estudiaré un poco, tengo que currármelo para que
no me quiten la beca. Suena el móvil, *bip,bip,bip* ‘Daniel, por favor, Daniel…’
; nada. Pero sinceramente, escuchar la voz de mi hermana me animó. Como la echo
de menos.
Amanece. Nuevo día. Las clases, exactamente como el día
anterior. Por fin, llegó la tarde. Y fui a la clase de guitarra. Había dos o
tres personas más y un profesor tal vez un par de años mayor que yo, pero que
llevaba toda la vida estudiando guitarra. Es guapo. En toda la clase no paró de sonreírme y
prestarme atención. Quizá deba olvidarme de Daniel, porque lo nuestro es
imposible. ‘Lo nuestro’. Pero si no tenemos nada. ¿Qué hemos hecho?
¿Intercambiar unas palabras? ¿Y por qué no podía dejar de pensar en él? Vale,
es mi ídolo y lo lleva siendo desde hace ya un tiempo, pero está sensación no
es la que tenía antes. Su sonrisa.
-Marina ¿te estás enterando de cómo va las notas en la
guitarra? –me preguntó el profesor.
-Sí, sí. –mentí. Estaba demasiado ocupada imaginando que él
está a mi lado. Él.
‘Que sea Jueves ya, por favor…’
Y normal que Marina tuviese tantas ganas de que fuese Jueves,
ya que ese Jueves será increíble, que digo increíble, muchísimo más de increíble.
Pero ninguno tiene idea de nada.
OOhhh que bonitoooooo!!!! Me gusta!Neeeeext!
ResponderEliminardflkvmadflvkma Siguiente ya!! Dios mío!! Ese Jueves!! Que llegue ya! Me encanta!
ResponderEliminarmuy bonito! me encanta! siguiente!!!!
ResponderEliminareprfgutringjvrekdvsmcef ¡DIOOOOOOOOS! Que capitulazo tía, cada vez te superas más! A ver si subes ya el siguiente, que quiero que llegue el jueves :333
ResponderEliminar¡TE ADORO!<33333
Ayyyyy, me alegro de que os guste. Muchísimas gracias de verdad :') intentaré subir el 5 mañana sin falta!!!:3
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